Numa leitura que se tornou perunctória, lendo "El Túnel" de Ernesto Sábato, deparei-me com dezenas de palavras desconhecidas (ou mais ou menos) do espanhol. Mas não foi isto que me assustou. O susto veio daquelas narrações infindáveis, aqueles questionamentos policialescos. Que fiz? A certa altura, pulei umas 20 ou 30 páginas, chegando a umas dez do final da novela. E que havia nelas, as finais? Mais investigações. Une vraie horreur. Quer comprar?
Sábato, Ernesto (2000) El Túnel. Madrid: Cátedra.
A LISTAGEM:
Agazapado, Agobiador, Anonadado, Atolondramiento, Chifladura, Cofradías, Destello, Dicharachero, Encandilado, Encierro, Encogerse, Enrevezado, Entabillado, Escalinata, Escondite, Espalda, Estático, Estrujar, Extraño, Guiña, Jarro, Malhadado, Mueca, Pereza, Rehuir, Resorte, Revientar, Rompecabeças, Tienta, Trueno, Vuelco e Zozobra.
Em seguida pedi ao Chatot DeepSeek que ele escrevesse uma história, uma crônica, contendo essas palavras todas, dando, entre parênteses, o significado em português. E a resposta foi essa incrível história:
El escondite (o esconderijo) [versão com traduções]
La zozobra (aflição, angústia) comenzó mucho antes del encierro (reclusão, confinamento). Era una sensación agobiadora (opressiva, sufocante), que crecía como una sombra pegada a la espalda (costas). Al principio, Juan creyó que bastaría con rehuir (evitar, esquivar) las cofradías (confrarias) del arte, esos círculos donde todos se conocían y hablaban con una dicharachera (tagarela, faladora) confianza que le resultaba ajena. Pero el malestar lo siguió hasta su propio taller.
Una tarde, mientras pintaba, sintió un vuelco (virada, reviravolta, sobressalto) en el pecho. Algo se revienta (estoura, rebenta)ba dentro de él, como un resorte (mola) que saltaba tras años de tensión. Dejó los pinceles. Se levantó, dio unos pasos, y se encontró frente al cuadro que lo había obsesionado durante meses: un autorretrato en el que sus ojos aparecían fijos, estáticos (estáticos, imóveis), pero con una mueca (careta) que no recordaba haber pintado.
—Es extraño (estranho) —murmuró.
En ese instante, un trueno (trovão) sacudió la casa. No llovía. Otro trueno (trovão), más seco, lo hizo encogerse (encolher-se) como un animal. Bajó las escaleras de la escalinata (escadaria) con torpeza, atolondramiento (atordoamento) puro, y se refugió en el escondite (esconderijo) que había preparado sin saber muy bien por qué: un armario sin fondo, detrás de la biblioteca. Allí había guardado un jarro (jarro) con agua, unas galletas, un rompecabeças (quebra-cabeça) de madera que nunca armaba.
Pasó las primeras horas en silencio, agazapado (agachado), escuchando su propia respiración. La luz entraba por una rendija. Encandilado (ofuscado, deslumbrado), veía cómo el polvo bailaba en el destello (lampejo, clarão). Pensó en María, la modelo que había posado para él antes de desaparecer. Ella reía con aquella risa que él llamaba chifladura (loucura) en sus días malos. Ella lo llamaba malhadado (maldito) cuando él se negaba a salir.
—No te estrujes (espremas, apertes) la cabeza —le decía—. No seas enrevesado (enrevesado, complicado).
Pero él ya era todo eso. Y más: anonadado (aniquilado, estarrecido) por la certeza de que algo en su interior estaba entabillado (engessado, imobilizado), rígido, incapaz de curarse porque nunca había terminado de romperse.
La pereza (preguiça) lo invadió al tercer día. No era cansancio. Era una calma densa, como si el tiempo se hubiera vuelto materia. Entonces tienta (tateia) —así, a tientas— encontró el rompecabezas y empezó a armarlo en la penumbra. Cada pieza encajaba con un chasquido seco. Cuando terminó, descubrió que formaba la imagen de una puerta.
Levantó la vista. La rendija de luz había desaparecido.
Ahora, en la oscuridad total, comprendió que el verdadero escondite no era el armario. Era su propia mirada, le guiñando un ojo (piscando): aquella que había pintado sin querer, la que lo esperaba afuera, estática (estática), en el cuadro que ya no recordaba haber terminado.
Pois então, minha gente! Não é o fino? E não surpreende que o DeekSeek, em instantes, tenha lido "O Túnel" inteiro. Há passagens que claramente se originam o livro, inclusive a tempestade e o nome da personagem feminina, María, com acento agudo, comme il faut em espanhol.
DdAB
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